Por favor, señores y señoras, quítense el sombrero y hagan una reverencia. Hoy traemos a nuestro blog a la gran Susan R. Barry. Hoy queremos contaros porque esta neurobióloga estadounidense es un referente para la historia de la terapia visual. Pónganse cómodos que comenzamos.

Bien. La primera pregunta que todos os estaréis haciendo es, haciendo honor al título de este post, ¿quién es Susan R. Barry y por qué está en este blog? Pues bien, para responderos y qué podáis entender cómo nuestra protagonista comenzó su relación con la optometría comportamental, nos vamos a retrotraer a la infancia de la buena de Susan.

Susan no veía en tres dimensiones.

A la pequeña Sue (así llamaban a Susan R. Barry cuando era pequeña) se le cruzaron los ojos cuando apenas tenía cuatro meses de edad y, como consecuencia, éstos comenzaron a enviar al cerebro informaciones demasiado dispares entre sí que le ocasionaban visión doble. Un drama, vamos. Pero para evitar este problema, Susan, o Sue, en plan cariñoso, eliminaba parte de estas informaciones, lo que hacía que fuera imposible que nuestra protagonista de hoy pudiera ver la profundidad o el fondo de los objetos.

Pero Susan normalizó su situación, y cuando llegó a la Universidad empezó a oír hablar de la estereopsis, o visión en 3D, una habilidad que ella no tenía. Así que Sue se puso manos a la obra y estuvo 28 años investigando en este campo. Logró identificar los mecanismos de los que se vale el cerebro para procesar las señales visuales que recibe con el fin de proporcionarnos una visión estable, nítida y profunda. ¿A qué ya os va sonando todo?

Gracias a su investigación Susan R. Barry tiró por la borda la creencia de la medicina tradicional según la cual, una vez superada la primera infancia, determinadas facultades sensoriales ya no se podrían recuperar. Susan iba por el buen camino. Ni corta ni perezosa, la casi Doctora Barry -en ese momento estudiaba el doctorado en Biología- comenzó una terapia visual comportamental personalizada, planificada y supervisada por optometristas comportamentales profesionales. Vamos, que era científica y paciente a la vez.

Una vez finalizada la terapia, Susan pudo reactivar las neuronas binoculares que llevaban años dormidas en su cabeza y al terminar la terapia visual podía ver casi al 100% el espacio entre los objetos. Es decir, recuperó la visión estereoscópica y ya podía ver en tres dimensiones. Un pequeño detalle que para ella y para la optometría comportamental fue un paso de gigante.

El libro que lo cambió todo.

Susan R Barry publicó en el 2009 su libro “Fijar la mirada: un viaje científico a la visión en tres dimensiones”. Esta publicación no era más ni menos que su propia autobiografía. En ella , Sue relata cómo gracias a sus propias investigaciones y a la terapia visual había recuperado su visión binocular, que no estaba rota, si no que simplemente estaba a la espera de que la despertaran. En definitiva, con este libro, que alcanzó el cuarto puesto entre los mejores del año 2009 en el apartado de Ciencia según Amazon, mostró al mundo los beneficios de la terapia visual.

Y poco más, os dejamos con la intervención de Susan en Redes con el gran Punset. Para que, así conozcáis a una de nuestras heroínas en primera persona. Cómo debe ser.

Foto de portada tomada de este Blog.

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